Lengua de 2º de Bachillerato. Modelo de comentario de texto para Selectividad

Hola. Nuevamente ofrecemos a los alumnos de 2º de Bachillerato, una solución-modelo para preparar la parte del comentario de texto de las próximas pruebas de acceso a la Universidad. El texto objeto de análisis es uno de los propuestos en la convocatoria de junio de 2009, y puede leerse o descargarse  en el siguiente enlace:  http://campus.usal.es/~gesacad/web-acceso/Examen09/JUNIO/LCLJ.pdf.

  

 

1.       Resumen del texto
Antes de la masificación del turismo, viajar, algo sólo al alcance de las clases privilegiadas, tenía un sabor a aventura y exploración del que ahora carece. Los viajes se demoraban el tiempo suficiente como para asimilar y vivir las costumbres de otros lugares y países. Con la rapidez de los medios de transporte actuales el turismo se ha desnaturalizado; el viajero pierde la conciencia del transcurrir del tiempo y el viaje se ha transformado en un simple desplazamiento de masas de turistas.
2.     Comentario crítico del texto:
 
2.1    Ideas que expresa el autor, tesis que defiende, argumentos que utiliza, importancia y actualidad de esas ideas. Conclusión y opinión personal sobre el texto
En este artículo de opinión el autor, el novelista y periodista Juan Manuel de Prada, como si fuera uno de aquellos artículos de costumbres de la época de Larra, habla de una de las consecuencias que ha traído el acceso de las masas populares a actividades que antes estaban reservadas a las clases pudientes: los viajes han perdido su esencia y se han vulgarizado. Y además la rapidez con que es posible viajar ahora nos acerca a lo que antes era inalcanzable o lejano, pero, al mismo tiempo, nos impide disfrutar de ello, pues quedamos reducidos a meros turistas en masa, casi a ganado. Antes los viajes eran privilegio de una burguesía o aristocracia minoritaria, que podía permitirse el lujo de realizar largos periplos, que incluso duraban meses. Si a ello añadimos la lentitud de los medios de locomoción del pasado, comprenderemos lo que dice el autor: aquellos viajes suponían una aventura, una exploración de otras culturas.
En cambio, con la popularización del turismo, con la posibilidad de la clase media de disfrutar de unos días de vacaciones (no meses, por supuesto) y con la inmediatez de los medios de transporte modernos, nos encontramos con destinos turísticos en los que todo está masificado, donde todo es igual a lo que tenemos en casa y donde, por lo tanto, se ha perdido el componente esencial de aventura y descubrimiento. Para el autor, viajar ahora se convierte en algo vulgar, hortera (kitsch), superficial, incómodo y masificado. Señala Juan Manuel de Prada que “no existe viaje si no hay conciencia del paso del tiempo”, y esta conciencia se anula en los rapidísimos medios actuales. Medios que, además, resultan incómodos para el viajero (por eso aludíamos antes a los artículos de costumbres de la época Larra, pues este tema de la incomodidad de los medios de locomoción era frecuente en los cuadros costumbristas del XIX).  
Podría parecer que estas ideas, así expuestas, revelan cierto clasismo por parte del autor y una nostalgia de tiempos pasados, en los que una vida confortable estaba sólo al alcance de unos pocos. A todos nos gustaría llegar a lugares solitarios para explorar o disfrutar de unas paradisíacas playas sin apenas bañistas, pero no es posible;  es el signo de los tiempos actuales. Todo el mundo se va de vacaciones y todo está masificado. Según el autor, somos mero ganado que se desplaza, pero no “viaja”.
El texto argumenta de forma convincente acudiendo a la lógica y contrapone así el antes y el ahora. El antes suponía “una demorada inmersión en las costumbres”, una exploración de otras culturas. El ahora supone un sucedáneo, una imitación pobre y vulgar, unos viajes organizados y rápidos donde es imposible esa “inmersión en las costumbres”. También acude al argumento del sentir general, expresando ideas tópicas con las cuales podemos estar de acuerdo o no. El texto no resulta muy original en sus planteamientos, sino que expone ideas muy trilladas y, a veces, clasistas. 
2.2    Claridad expositiva, léxico y recursos expresivos
El autor expone sus ideas siguiendo un orden bastante claro: en el primer párrafo compara lo que pasaba antes del boom turístico con lo que ocurriría después; en el segundo párrafo explica las ideas planteadas en el párrafo anterior, insistiendo en las diferentes características de unos viajes y otros: lentitud/rapidez, viaje/mero desplazamiento ; también se apunta una idea final, a modo de conclusión: ahora no viajamos realmente, somos simples rebaños sin conciencia del paso   del tiempo, a los que las agencias de viaje mueven de acá para allá.
La principal característica del texto en cuanto a su vocabulario es la variedad del léxico empleado. Encontramos neologismos (extranjerismos), ya que se habla en el texto  de costumbres de la sociedad actual, algunas imitadas de fuera: “boom”, “vuelos low-cost”, “kitsch”…Podemos hallar coloquialismos como “tirarse meses”, “empantanados”, “olor a tigre”, adecuados al marco en que aparece el artículo: un suplemento dominical de un periódico. Estas expresiones de lenguaje familiar pretenden dar al artículo un aire desenvuelto e informal y contrastan con los cultismos y vocablos más refinados: “excursiones gregarias”, “imaginario”, “demorada inmersión”, “imbuye”, “infaustos”… A veces se acude a un lenguaje más literario con recursos basados en la adjetivación y en la metáfora, como en el epíteto “nuestros hastiados ojos”, y sobre todo cuando recuerda aquellos viajes del pasado, más románticos: “las lentas travesías transatlánticas, los viajes nocturnos en trenes por los que circulaba la tumultuosa vida (con su cortejo de azares risueños…”. La ironía aparece cuando el autor carga las tintas críticas y califica los viajes modernos de gregarios: “en masa”, “hacinados”, “ganado”; en ellos los viajeros son tratados como “fardos” (comparación cosificadora que casa bastante bien con las expresiones animalizadoras anteriores).
Por último, señalaremos que el autor utiliza una sintaxis culta con oraciones subordinadas que a veces se ramifican en largos períodos: “Y es que lo que el común de las gentes entendemos actualmente por viaje constituye, en realidad, un desplazamiento...imaginario kitsch.”. Esto no hace que el texto resulte enrevesado; simplemente es un rasgo del estilo del periodista, quien suele dar a sus artículos un toque “culto”.